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22 septiembre 2009

Sobre la posible destitución de Abel

Vale. La hemos cagado con el Málaga y el Racing. El Barça nos ha metido una manita (el año pasado fueron media docena, el optimista diría que progresamos adecuadamente). Y empiezan los rumores. Que si Schuster, que si Quique, que si el Sabio.

Pues no señores. Algunos ya sabréis que Abel no me cae particularmente bien. Nunca lo hizo. Me cae gordo desde sus tiempos en la portería. Un tío borde con cara de chulo. Como técnico tampoco me dice nada, aunque honestamente creo que no puedo valorar su trayectoria en el atleti todavía: llegó con la temporada en su recta final y soy de los que creen que si conseguimos entrar en Champions fue única y exclusivamente por esa racha espectacular de Forlán. Pero es justo decir que de la misma manera hay que exculpar a Resino del descontrol que reina ahora mismo en el club y en cómo está afectando, ineludiblemente, al equipo.

No es culpa suya si no se ficha. No es culpa suya si tenemos la plantilla que tenemos. No es culpa suya si pide tres jugadores y no sólo le dicen que no sino que encima se ríen en su cara.

¿Destitución de Abel? Ahora mismo, un no rotundo.

04 junio 2009

Abel y Maxi

Parece que ya es público y notorio que las discrepancias entre Abel y Maxi han ido a más hasta el extremo de que el técnico ha pedido que se incluya al argentino en la lista de bajas: no se ha dado más publicidad al asunto para evitar tirar a la baja su cotización.

Lo cierto es que las salidas de tono durante los últimos meses de Maxi han sido continuas y hasta cierto punto sorprendentes. No nos olvidamos de sus gestos al ser sustituido; tirando el brazalete, saliendo andando del campo con el equipo perdiendo, malas caras. Acostumbrado a ser uno de los referentes del equipo, es obvio que Maxi no ha aceptado de buen grado pasar a un segundo escalón.

Pero es lo que hay. Los resultados están ahí y, aún respetando lo que ha dado el jugador al club durante los últimos años, lo cierto es que no debe consentirse esa actitud, máxime (valga el juego de palabras) en aquel que porta el brazalete de capitán.

Y no hay solución. No veo fácil que un jugador del carácter de Maxi vaya a cambiar de rumbo a estas alturas. Y si lo hace, será de modo temporal; hasta que una nueva sustitución o suplencia le haga explotar de nuevo.

Por todo ello, sintiéndolo mucho, creo que el ciclo de Maxi en el equipo debe terminar ya, antes de que sea demasiado tarde y la situación se deteriore de manera irremediable. La única vía: un traspaso rentable para el equipo y provechoso para el jugador y nuestro agradecimiento por los servicios prestados.

26 mayo 2009

¿Qué hacemos con Abel?

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